MI MEJOR LECCIÓN FUE APRENDER A CAMBIAR
Mi nombre es Eliana Cuellar , y este año aprendí algo que jamás olvidaré. Al principio, todo parecía sencillo: creía que podía cumplir con las materias sin esfuerzo, que entregar los trabajos a medias o dejarlos para después no tendría consecuencias. Me confié demasiado, y poco a poco mi desorden, la falta de organización y la distracción con juegos y charlas comenzaron a traer consecuencias. Pronto, algunas materias estaban en riesgo, y la palabra “nivelación” apareció frente a mí como un reto imposible de ignorar.
Al recibir esa noticia, sentí miedo y frustración. Sabía que había fallado, pero también comprendí que no todo estaba perdido. Ser estudiante no solo significa entender los temas, sino también asumir la responsabilidad de cada tarea, cada entrega y cada hora de estudio. Fue entonces cuando decidió que este no sería un final, sino una oportunidad para cambiar.
Empecé a organizar mis tiempos, a revisar cuidadosamente cada trabajo, a cumplir con mis tareas ya concentrarme en lo realmente importante. Poco a poco, el esfuerzo diario se convirtió en hábito: aprender a no procrastinar, a ser constante ya dar siempre lo mejor de mí. Cada pequeño avance me hacía sentir más capaz y más motivada para continuar.
Con el tiempo, mi constancia dio frutos. Superé la nivelación, recuperaré mi confianza y comprobé que mi esfuerzo realmente marcaba la diferencia. Mis profesores notaron mi cambio, mis compañeros lo respetaron, y yo me sentí orgulloso de haber tomado el control de mi aprendizaje. Este proceso me enseñó que equivocarse no significa fracasar, y que los finales felices no son magia, sino el resultado de trabajar con disciplina, responsabilidad y determinación.
Ahora, miro hacia adelante con más seguridad y compromiso. Sé que puedo lograr lo que me proponga si mantengo mis hábitos y mi dedicación. Este capítulo me enseñó que cada decisión cuenta y que ser responsable de mí misma es la clave para alcanzar mis metas.
Comments
Post a Comment